Archivo de la categoría: Reforma educativa

Profesor de Secundaria: del CAP al Máster

El Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria sustituirá el próximo curso al Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP)

Los titulados universitarios que quieran enfocar su trayectoria profesional hacia el ejercicio de la docencia en las aulas de secundaria lo tendrán, a partir del próximo curso, un poco más difícil. El ampliamente criticado Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP), vigente en España desde hace más de 30 años, desaparecerá para dejar paso al nuevo Máster Oficial en Formación del Profesorado de Educación Secundaria. Tras la obtención de un título de grado, la superación de este Máster, de un año de duración (60 créditos europeos), será requisito imprescindible para habilitar el ejercicio de la profesión docente en secundaria.

Principales cambios

El pasado mes de diciembre el Consejo de Ministros aprobó los acuerdos por los que se regulan los planes de estudios conducentes al ejercicio de la actividad docente en nuestro país. Estos planes se realizan de acuerdo a la Ley Orgánica de Educación (LOE) y en línea con la adaptación de las universidades españolas al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

Aunque desde varios sectores educativos se había planteado la posibilidad de crear una titulación común para el conjunto de docentes de enseñanza obligatoria, y conformar así un cuerpo único de profesores, finalmente se ha optado por mantener la actual diferenciación de cuerpos docentes según las distintas etapas que se imparten en el sistema educativo obligatorio.

Por una parte, la implantación del sistema de grado universitario, ha permitido que la actual Diplomatura de Magisterio, que habilita para ejercer de Maestro de Educación Infantil o Educación Primaria, se convierta en un título de grado de cuatro años de duración, 240 créditos europeos (ECTS), un año más que en la actualidad. Asimismo, de las siete especialidades de esta diplomatura que se cursan en la actualidad (Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Física, Educación Musical, Educación Especial, Lengua Extranjera y Audición y Lenguaje) se mantendrán únicamente dos: Educación Infantil y Educación Primaria.

En lo referente a la formación requerida para acceder a la actividad docente en las enseñanzas secundarias, es decir, Profesor de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas, el acuerdo del Consejo de Ministros establece que será necesario estar en posesión de un título de grado universitario y cursar un Máster oficial específico de un año de duración (60 ECTS), como requisito legal que habilita para el ejercicio de la profesión.

Este Máster se plantea como respuesta a la necesaria y urgente reforma de la preparación pedagógica que reciben los profesores, reclamada reiteradamente por el sector educativo. Una preparación que está marcada por las deficiencias que viene arrastrando, desde su implantación en España en la década de los 70, el actual Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP).

Este Certificado, considerado insuficiente y con un grado mínimo de dificultad, es el único requisito exigido en la actualidad para acceder a las Oposiciones al Cuerpo de Profesores de Educación Secundaria, exceptuando a los Maestros y los licenciados en Pedagogía y Psicopedagogía, así como aquellos que acrediten dos años de experiencia docente en la especialidad. Desde sus inicios, el CAP ha sido ampliamente criticado, considerado por los expertos demasiado teórico y breve y alejado de la práctica profesional, ya que resuelve la formación inicial del profesorado de secundaria en tan sólo seis meses, o en algunos casos menos tiempo, dependiendo de la Comunidad Autonoma o de la Universidad que lo imparta.

El Máster

A la espera de que se publiquen las Ordenes Ministeriales por las que se fijaran los contenidos mínimos y los objetivos del Máster, tanto estos, como los requisitos de acceso se recogen en la propuesta de Máster Oficial en Formación del Profesorado de Educación Secundaria elaborada por el Ministerio de Educación y Ciencia.

En cuanto a las condiciones de acceso, además de los requisitos de admisión específicos que establezca cada universidad, el estudiante deberá acreditar el dominio de los conocimientos disciplinares de la especialidad que desee cursar, con un título de grado universitario que se corresponda con la especialización elegida. Estas especialidades, que se establecen teniendo en cuenta las materias de los estudios de ESO, Bachillerato y Formación Profesional, serán las siguientes:

  • Ciencias Experimentales y Tecnología.
  • Ciencias Sociales y Humanidades.
  • Economía, Gestión y Administración.
  • Educación Física.
  • Especialidades de FP relacionadas con el Sector Primario e Industrial.
  • Especialidades de FP relacionadas con el Sector Servicios.
  • Formación y Orientación Laboral.
  • Lenguas y Literatura.
  • Matemáticas.
  • Música y Artes Visuales.
  • Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Por otra parte, en relación con los requisitos, una de las novedades más significativas respecto al actual CAP, es la exigencia de acreditar el dominio de una lengua extranjera equivalente al nivel B1 del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas, que se corresponde con un nivel intermedio.

La duración establecida para el Máster será de un año, 60 ECTS, aunque en algunos casos, el alumno deberá superar asimismo un número de créditos de formación adicional (máximo 60 ECTS) según la formación que haya acreditado y la especialidad por la que haya optado. Esta formación adicional, que se establecerá de forma individual para cada estudiante, está dirigida al aprendizaje de contenidos y competencias específicas de la especialidad, para aquellos alumnos que no posean un título relacionado directamente con ella.

Al margen de esta formación adicional, los 60 ECTS que forman parte de los contenidos formativos comunes estarán dirigidos, por una parte, a proporcionar al profesorado el conocimiento de las materias correspondientes a la especialidad cursada, y por otra, a saber enseñar estos contenidos adecuándose al nivel y la formación de los estudiantes. Asimismo, esta formación se orientará a la adquisición por parte del profesorado de las habilidades necesarias para ejercer su actividad docente: planificar, desarrollar y evaluar el proceso de enseñanza y aprendizaje, concretar el currículo de la materia, desarrollar las funciones de tutoría y orientación o participar en la investigación e innovación de los procesos de enseñanza, entre otras.

Con base en estos objetivos, los contenidos comunes se estructurarán en siete actividades formativas: formación disciplinar (12 ECTS), aprendizaje y la enseñanza de las materias de la especialidad y afines (12 CTS), aprendizaje y desarrollo de la personalidad entre 12 y 18 años (6 ECTS), procesos y contextos educativos (6 ECTS), sociedad familia y educación (6 ECTS), innovación docente e iniciación a la investigación educativa (6 ECTS) y el Practicum (12 ECTS).  

La dedicación de un 20% de la formación de este Máster a la parte práctica (Practicum), es una de las propuestas más valoradas por el ámbito educativo, teniendo en cuenta que en el CAP, esta actividad, considerada esencial para adquirir los conocimientos teóricos y prácticos de la profesión docente, se desarrolla únicamente durante cuatro semanas, sumando un total de 80 horas. Durante el Practicum del Máster, los estudiantes se integrarán dentro de un equipo docente de centros de educación secundaria reconocidos como centros de formación en prácticas. En este periodo, contarán con dos tutores de prácticas acreditados, uno perteneciente al equipo docente del centro y otro por parte de la universidad.

Una vez obtenido el título de Máster, el estudiante poseerá la formación y competencias necesarias para ejercer como profesor de Educación Secundaría. Asimismo, el título le habilitará para acceder al tercer ciclo de estudios universitarios, los estudios de Doctorado, siempre que haya completado un mínimo de 300 créditos en el conjunto de sus estudios.

(consumer.es 10 febrero 2008)

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Formación, Profesores, Reforma educativa, Sistema educativo

Cuatro años para ser maestro

El Consejo de Ministros ha dado luz verde a la puesta en marcha de acuerdos recogidos en el Plan Bolonia para la unificación y nivelación de todos los títulos y currículos en la UE para permitir la movilidad estudiantil. En concreto, el Gobierno introduce una reforma en las titulaciones de educación infantil, primaria y secundaria. El objetivo, en palabras de la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, es la “mejora de la formación inicial del profesorado” para alcanzar el nivel de la media europea.

En el caso de la maestría en educación infantil y primaria será necesario a partir del curso 2009-2010 añadir a los tres años actuales de diplomatura un año más de grado. Será por tanto cuatro años obligatorios (240 créditos) para obtener la graduación con uno dedicado a prácticas.

Para impartir clases en educación secundaria, el titulado deberá cursar un máster de un año (sustituye al curso de adaptación pedagógica, CAP) habiendo antes demostrado nivel intermedio de idioma extranjero. Esta reforma prevé además que el universitario cumpla un 25% del curso realizando prácticas con el objetivo de que llegue más formado a las aulas.

La ministra de Cultura ha explicado que esta renovación en las titulaciones universitarias responde a la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, que tiene el objetivo de lograr una educación universitaria homologable en toda la UE en 2010.

En los próximos 10 años, según los datos del Gobierno, llegarán a las aulas de toda España entre 200.000 y 240.000 nuevos profesores para sustituir a los que se jubilen o para reforzar el sistema, buena parte de ellos de secundaria y bachillerato.

(elpaís.com 14 dicembre 2007)

Deja un comentario

Archivado bajo Magisterio, Reforma educativa

Buen profesor, mejor resultado

Elegir a los mejores para convertirlos en profesores, conseguir que sean muy buenos dando clase y que todos y cada uno de los alumnos, del mejor al peor, tengan una educación excelente y no se quede nadie (o el menor número posible) por el camino. Esto no es un eslogan político ni una máxima de ninguna ideología, sino los puntos en común que ha encontrado la consultora estadounidense McKinsey and Company entre los sistemas educativos que han obtenido mejores resultados en el Informe PISA de la OCDE en 2000 y 2003.
Hoy se presentan los del estudio de 2006, que compara a alumnos de 57 países y en el que España retrocede en lectura y se queda en ciencias en el mismo puesto mediocre que en años anteriores. Mientras la educación española se prepara para el maremoto de críticas, reproches y lanzamiento de soluciones, el informe de McKinsey anticipa algunas claves del éxito de sistemas educativos como los de Hong Kong (con un modelo propio), Corea del Sur o, por supuesto, Finlandia. El estudio, recientemente publicado, encuentra una heterogénea situación que va de sistemas muy centralizados a muy descentralizados, con más o menos inversión, de organizaciones muy estables a otras en continua reforma dentro de los países sobresalientes (algunos como el país escandinavo, vuelven a repetir en los puestos más altos en 2006).
Sin embargo, también ha encontrado puntos comunes, por ejemplo, buenos profesores y atención individualizada. Para empezar, sirva un ejemplo sobre la importancia del docente. Mientras bajar el número de alumnos por clase de 23 a 15 mejora los resultados ocho puntos porcentuales, los alumnos que tienen un profesor con “alto rendimiento progresan tres veces más rápido que los que tienen un profesor con bajo rendimiento”, asegura el texto citando investigaciones en Reino Unido y EE UU.
La mayoría de los países con mejores resultados seleccionan a los docentes antes de entrar a la universidad. En Finlandia, los que comienzan la carrera para ser profesor están entre el 10% de los mejores estudiantes del instituto, y en Corea del Sur, entre el 5%. Las pruebas en Finlandia para iniciar esas carreras, la mayoría hechas por cada universidad, miden la competencia lectora y matemática, pero también la capacidad como comunicador o la motivación para convertirse en docente. En Singapur hay una prueba nacional hecha por el Ministerio de Educación y el Instituto Nacional de Educación. En España, el clásico modelo de oposición memorística sobre los contenidos de una materia es con el que se selecciona al profesorado funcionario.
El segundo punto en común de los sistemas más exitosos es conseguir que esos docentes sean muy buenos dando clase. Por ejemplo, los docentes japoneses dan clase dos días a la semana junto a un tutor. En Reino Unido, a los profesores experimentados que demuestran ser buenos como tutores de los principiantes se les reducen las horas de clase para pasar más tiempo apoyando a los nuevos. En este caso, la inminente reforma de la formación de profesores que prepara España sí ha elegido un camino parecido, con una selección esmerada de los tutores y de los institutos donde hacen práctica los novatos.
Por último, los mejores sistemas han demostrado que la “escuela puede compensar las desigualdades sociales y económicas de los alumnos”. ¿Cómo? Marcándose unos mínimos muy altos, con controles internos y externos de esos objetivos y dando más recursos a las escuelas que lo hacen peor, como en Nueva Zelanda. Pero, sobre todo, trabajando más con cada chaval desde el primer momento que muestra retrasos en el aprendizaje, ya desde primaria. El mejor ejemplo es, una vez más, Finlandia. En cada colegio finlandés, por cada siete profesores hay otro de educación especial que atiende a los alumnos, individualmente o en grupos muy pequeños, en cuanto empiezan a fallar en Lengua o Matemáticas. Aproximadamente el 30% de los escolares (equivalente al porcentaje de alumnos que fracasa en España) pasa por estas clases de apoyo, dice el estudio de McKinsey. Pero, además, esto favorece que se elimine el estigma de las clases de apoyo por las que también pasan de vez en cuando los alumnos más brillantes.
Las recetas del éxitoSelección. Los países más exitosos hacen pruebas de selección a los alumnos que quieren iniciar la carrera universitaria para ser profesor.
  • Formación inicial. Muy centrada en la práctica y muy ligada al apoyo de profesores veteranos.
  • Resultados visibles. Bajar el número de alumnos por clase de 23 a 15 mejora los resultados ocho puntos porcentuales; los estudiantes con un profesor de “alto rendimiento” progresan tres veces más rápido.
  • Atajar el problema en cuanto aparece. Las evaluaciones continuas señalan las debilidades del alumno, al que se prestará apoyo de manera individual en cuanto se detecten las dificultades, sobre todo en Lengua o Matemáticas.

(elpais.com 4 diciembre 2007)

Deja un comentario

Archivado bajo Educación, informe PISA, Reforma educativa

Examen a la educación secundaria. El pesimismo de los expertos

Pasó el huracán. El Informe Pisa 2006, que mide a instancias de la OCDE la preparación de los escolares de 57 países, ha resultado demoledor para España, el país del mundo que más retrocede -hasta 32 puntos- en comprensión lectora en los últimos seis años. Ahora, los expertos reflexionan sobre las causas del desastre y los responsables educativos buscan soluciones para que el próximo muestreo global, PISA 2009, no suponga otro varapalo.
¿Es razonable esperar un repunte en la educación española para entonces? La mayoría de los consultados lo duda. Hasta el número dos del Ministerio de Educación, Alejandro Tiana, reconoce que sería el primer sorprendido si tal recuperación se produjese de forma notoria en tan corto espacio de tiempo. Los frutos, señala, se recogerán a medio plazo.
Así que, mientras llega el segundo jarro de agua fría, poco más puede hacer la comunidad docente que ahondar en el análisis. “Es indecente que la enseñanza pública cargue en solitario con los chicos conflictivos”, comenta Enrique Casado, profesor de matemáticas del instituto Averroes de Córdoba, con 23 años de experiencia como enseñante. “En el extrarradio cordobés la mitad de los alumnos procede de familias cuyos progenitores están en la cárcel, o son de otra etnia, o sus madres son prostitutas, o vienen de otro país y no entienden español, o simplemente se han quedado huérfanos porque sus padres han muerto de sobredosis. Se convierten en una lastra para sí mismos y para sus compañeros. ¿Cuántos de estos chicos asumen los colegios concertados? Ni siquiera el 1%”. Para Casado, el fracaso menguaría si la Administración, en este caso, la andaluza, obligara a los centros concertados a cumplir la ley y repartir equitativamente la carga. Es una crítica compartida por otros docentes, como Ana Méndez, que lamenta que en su instituto de Madrid el 80% del alumnado es inmigrante. Pero los centros concertados también se estampan ante los evaluadores de PISA.
¿Estará entonces la explicación en el “bajo nivel socioeconómico de los padres” apuntado por la ministra Mercedes Cabrera y el presidente Rodríguez Zapatero? José Manuel Lacasa, director del Instituto de Investigación Educativa Forma, no lo cree. En su estudio El efecto LOGSE y otros cuentos se pregunta. “¿Por qué, si el nivel de vida y de estudios de los padres crece vertiginosamente, no mejoran al mismo ritmo los resultados de la educación? ¿Por qué se ha interrumpido la mejora continuada de los indicadores educativos cuando la distancia que nos separa de la UE en otros campos se ha reducido a pasos agigantados?”.
Para la oposición y los sindicatos se trata en buena medida de falta de inversión. España está a la cola de los países de la OCDE en inversión por alumno, sólo por delante de Japón y Turquía. Esta cicatería presupuestaria sí explicaría, por ejemplo, no figurar al nivel de Finlandia, paradigma en PISA del éxito escolar -0.5% de abandono frente al 30% español-, donde no se superan los 15 alumnos por aula o cuentan con un docente de apoyo por cada siete profesores para atender a los menores rezagados. Pero tampoco se requieren grandes inversiones económicas para modificar la selección final del profesorado. En España cualquier licenciado puede impartir clase, tras superar una oposición basada en la memoria. En Finlandia, en cambio, la Universidad veta a los que no saben enseñar, aunque hayan obtenido el grado de cum laude. Alejandro Tiana recuerda que Educación exigirá a partir de 2009 un máster de un año que ayudará a los licenciados a transmitir mejor sus conocimientos. A medio plazo, estos profesores sustituirán a los actuales, tanto a los que saben enseñar como a quienes, carentes de ese don, convierten su asignatura en un tormento para el alumnado.
Y entre tanto, Eduardo Vidal, catedrático de Psicología Educativa de la Universidad de Valencia y representante español en el comité de expertos del Informe PISA, apunta un remedio urgente: acercar los contenidos educativos españoles a los contenidos educativos que PISA evalúa y que, en su opinión, son los únicos válidos para que los adolescentes sepan desenvolverse en el mundo que nos rodea.
Menos memoria y más comprensión; menos gramática y más atención a lo que se lee; menos álgebra y geometría y más cálculo aplicado a la vida cotidiana. PISA camina en esa dirección: interpretar mapas, gráficos, saber buscar información propia, entender qué se cuenta en los periódicos, rebatir con argumentos ideas contrarias, enterarse de lo que explica un folleto sanitario…. Uno de los ejercicios del último PISA para medir la comprensión lectora no ha sido un poema ni el texto de algún clásico, sino un folleto que explica cómo deben ser unas buenas zapatillas deportivas.
“Creamos monstruos, pequeños filólogos analfabetos”
Son muchos los expertos que critican el exceso de tecnicismos de la gramática aplicada en primaria y secundaria, por entender que ello genera, en primer lugar, una escasa simpatía de los estudiantes hacia la lengua, y, por tanto, hacia la lectura, pero también porque el valioso tiempo empleado en cazar hiperónimos e hipónimos en un texto seleccionado con dudoso sentido práctico o siquiera estético podría emplearse en transmitir a los alumnos de que leer es algo útil, además de una fuente de placer que irán descubriendo a lo largo de su vida.
Pero no parece que la realidad camine en esa dirección. La literatura como tal ha desaparecido del plan de estudios. Sólo figura como optativa al final de la secundaria y no puntúa para la selectividad. Y la lengua que se enseña ahora persigue en 4º de ESO objetivos como descifrar los “marcadores discursivos” de un texto, buscar los vocativos y las conjunciones y reseñar los “complementos oracionales”. Tres cursos antes, estos mismos alumnos habrán estudiado a los 11 años a los “narradores omniscientes”, pero ya desde primaria habrán tenido que lidiar con ejercicios como éste, extraído de un texto de lengua de 3º (ocho años), de la editorial Anaya: “Descubre la silaba tónica de la palabra maquinista y construye con ella otra palabra en la que dicha sílaba tónica sea en esta ocasión la sílaba átona”.
“Hay preguntas en los libros de texto que no las entiendo ni yo, que soy filólogo”, dice el escritor Luis Landero, cuya obra literaria ha sido traducida a numerosos idiomas y lleva dedicado a la docencia desde 1978, los primeros 14 años en lengua y literatura. El multipremiado autor de Juegos de la edad tardía no recurre a eufemismos a la hora de diagnosticar: “Estamos creando algo monstruoso”, dice. “Estamos formando un ejército de pequeños filólogos analfabetos, chicos que distinguen la estructura morfológica de una frase pero no comprenden su significado”.
Los mismos chicos que hunden a España en PISA. Las primeras víctimas de un sinsentido que, en su opinión, arranca cuando, en la década de los ochenta, “unos pedagogos iluminados toman las riendas de la educación sin contar con los profesores y empiezan por llamar al recreo segmento de ocio. En lugar de simplificar, complican la enseñanza hasta crear un mastodóntico edificio gramatical que no sirve para nada”.
Landero se refiere a las primeras leyes educativas de los Gobiernos de Felipe González, que arrastran hasta la LOE la supremacía de lo que denomina “tecniquerías”, antídoto de todo cuanto nos reconcilia con el léxico. “Si no hay música no hay sintaxis, ni orden en el lenguaje”, reflexiona. “¿Qué aprendíamos de pequeños al leer en voz alta o al recitar un poema? Música, aprendíamos la música de las palabras. La llave que nos abre las puertas.
(elpais.com 10 diciembre 2007)

Deja un comentario

Archivado bajo Educación, informe PISA, Reforma educativa

Esfuerzo. Artículo de Eduardo Mendoza

No sé adónde irán a parar los esfuerzos (…) pero mientras tanto, a nivel estatal, por consenso y sin ningún esfuerzo, hemos logrado refundar el analfabetismo, a juzgar por el Informe PISA de la OCDE.
Esto no significa, por supuesto, que entre ambas cosas haya una relación causal. Al contrario.

Antiguamente, cuando España podía enorgullecerse de ser la reserva espiritual de acémilas de Europa, el que era analfabeto lo era por falta de escolarización. Hoy lo es por voluntad, propia o inducida.
La diferencia no es trivial, porque significa que de la situación actual no es responsable la escuela. A leer aprende todo el mundo. Luego, el que no practica, es como si no hubiera aprendido. Lo mismo ocurre con el que va a una escuela de automovilismo, aprueba el examen teórico y no se sienta nunca al volante. Tiempo y dinero perdidos.
Lo malo es que si los chicos y las chicas en edad escolar no saben leer, lo más probable es que sigan sin saber toda la vida. Allá ellos: el que no sabe hacer la o con un canuto, acaba comulgando con ruedas de molino.
El aspecto positivo es que si pueden vivir en estas condiciones, es señal de que leer no les hace falta. Nadie posee virtudes que no necesita, y lo mismo pasa con los esfuerzos mentales. Y al parecer, ni para integrarse con éxito en el caudal de nuestra floreciente economía del chanchullo y el pasteleo, ni para participar en el discurso político e intelectual hace falta saber leer. Para lo primero, basta con saber colocarse donde conviene y mirar para otro lado, y lo segundo ya nos lo dan desmenuzado en ideas sencillas, repetidas a gritos. Una muestra de progreso social.
Volviendo al ejemplo del conductor apático, antes el que no tenía carné de conducir, había de ir en autobús o andando; hoy le ponen coche y chófer.
(elpáis.com 10 diciembre 2007)

Deja un comentario

Archivado bajo Educación, informe PISA, Reforma educativa

Las licenciaturas y diplomaturas desaparecerán progresivamente desde 2008-2009

La nueva estructura de títulos irá de acuerdo con el Espacio Europeo de Educación Superior

Las licenciaturas, diplomaturas y carreras de ingeniería actuales irán extinguiéndose progresivamente desde el curso 2008-2009, cuando comiencen a implantarse los nuevos títulos universitarios oficiales de grado que propongan las universidades.

El Consejo de Ministros ha aprobado el Real Decreto de Ordenación de Enseñanzas Universitarias Oficiales, que fija una nueva estructura de títulos (grado, master y doctorado) en consonancia con el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
En general, todas las carreras tendrán una formación de 240 créditos, equivalentes a cuatro años, aunque los títulos regulados por directiva europea como Arquitectura, por ejemplo, serán de duración mayor.

“La previsión del Gobierno es que algunas carreras sigan este esquema ya el próximo curso y que, en el año 2010, todas las universidades españolas las hayan renovado plenamente”, ha explicado la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Deja un comentario

Archivado bajo Reforma educativa, Universidad

La nueva enseñanza universitaria

El Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes 26 de octubre el Real Decreto de Ordenación de Enseñanzas Universitarias en el que se establecen las bases necesarias para que las universidades españolas se incorporen plenamente al Espacio Europeo de Educación Superior, conocido como Proceso de Bolonia. La sustitución de las actuales licenciaturas y diplomaturas por las nuevas enseñanzas de Grado y Máster, el diseño de las titulaciones por parte de las universidades, o el establecimiento de unos sistemas de garantía que acrediten periódicamente la calidad de las enseñanzas son algunos de los puntos fundamentales de esta nueva ordenación, a la que las universidades españolas tendrán que adaptarse a partir del próximo curso 2008-2009.

La Declaración de Bolonia, suscrita en 1999 por treinta estados europeos, sentó las bases para la construcción de un Espacio Europeo de Educación Superior conforme a unos principios de calidad, movilidad, diversidad y competitividad. Desde entonces, al llamado Proceso de Bolonia, que culminará en 2010, se han incorporado 46 países que han ido adaptando paulatinamente su normativa y sistemas de enseñanzas universitarios a la consecución de estos principios.

En España la Ley Orgánica 4/2007, por la que se modificó la Ley Orgánica de Universidades 6/2001, sentó las bases del proceso de adaptación de las universidades españolas a este Espacio Europeo de Educación Superior. Con el Real Decreto de Ordenación de las Enseñanzas Universitarias, recientemente aprobado, se aporta el marco legal necesario para la correcta culminación del proceso.

Esta nueva normativa gira en torno a la nueva estructura de la enseñanza superior en España en tres niveles: Grado, Máster y Doctorado. Estas enseñanzas se irán implantando progresivamente a partir del curso 2008-2009 a la vez que se irán extinguiendo las actuales titulaciones, de tal modo que en el curso académico 2010-2011, no podrán ofertarse plazas de nuevo ingreso en primer curso para las titulaciones de Licenciado, Diplomado, Arquitecto, Ingeniero, Arquitecto Técnico e Ingeniero Técnico. Asimismo, hay que resaltar que los estudiantes que hayan obtenido sus títulos por el actual sistema no se verán afectados por esta normativa: “Los títulos universitarios oficiales obtenidos conforme a planes de estudios anteriores a la entrada en vigor del presente real decreto mantendrán todos sus efectos académicos y, en su caso, profesionales”.

Grado
Los estudios de Grado tendrán una duración de cuatro años, 240 creditos ECTS
Los estudios de Grado son el primer nivel de enseñanza de la nueva ordenación universitaria a los que se accede con el título de bachiller o equivalente y la superación de la prueba de acceso a la universidad (selectividad). Estos estudios tendrán una duración de cuatro años, equivalente a la suma de 240 créditos europeos (ECTS) y culminarán con la elaboración de un trabajo de fin de grado de una extensión mínima de 6 y máxima de 30 créditos (incluidos en los 240). La excepción en este caso serán los estudios de arquitectura y medicina, que al estar regulados por una directiva europea tendrán una duración de 300 créditos ECTS (cinco años).

Por otra parte, los títulos de graduado se adscribirán a una rama del conocimiento: Artes y Humanidades, Ciencias, Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales y Jurídicas o Ingeniería y Arquitectura. Los planes de estudio de cada titulación contendrán como mínimo 60 créditos de formación básica en el periodo inicial (2 primeros años), de los que al menos 36 estarán vinculados a las materias básicas establecidas para la rama de conocimiento en la que esté adscrito el título. Estos 60 créditos serán reconocidos en el caso de querer acceder a otra titulación de la misma rama.

Máster
Una vez concluidos los estudios de Grado, el estudiante tiene dos opciones: incorporarse al mundo laboral o continuar con una formación especializada complementaria a su título de graduado, es decir con los estudios de Máster.

El Máster tendrá una duración de 1 o 2 años (60 o 120 ECTS) y puede ser de tipo profesional, que le prepara para ejercer una profesión, o de investigación, que prepara para el doctorado. Las enseñanzas de Máster concluirán con la elaboración y defensa oral pública de un trabajo de fin de Máster que tendrá una extensión mínima de 6 créditos y máxima de 30.

Doctorado

Las enseñanzas de Doctorado tienen como finalidad la formación avanzada del estudiante en las técnicas de investigación y comprenden dos periodos: uno de formación y otro de investigación organizado, que incluirá la elaboración y presentación de la correspondiente tesis doctoral. Al conjunto de estas enseñanzas se le denomina Programa de Doctorado.

Para acceder a los estudios de Doctorado se deberá estar en posesión de un título de Graduado y de un título de Máster Universitario español, o su equivalente expedido por una institución de educación superior del Espacio Europeo de Educación Superior. También podrán acceder a los estudios de doctorado los estudiantes que hayan superado 60 créditos incluidos en uno o varios Másteres Universitarios, así como los estudiantes que posean un título de Graduado cuya duración, en razón a normas de derecho comunitario, sea de al menos 300 créditos.

Autonomía de las universidades
Las universidades seon las encargadas de crear y proponer los títulos que van a impartir
Aunque la ordenación de las nuevas enseñanzas universitarias establece uniformidad en la duración de los estudios, también introduce un alto grado de flexibilidad en el diseño de los contenidos, ya que serán las universidades las encargadas de crear y proponer los títulos que van a impartir. Esto supone un incremento de la autonomía de las universidades, que diseñarán y propondrán los planes de estudios de acuerdo a sus recursos e intereses. De este modo, se facilita la especialización de las universidades y su adaptación a las necesidades y opciones formativas de sus estudiantes.

En el diseño de las titulaciones las universidades deberán ser meticulosas, ya que no se debe aportar una mera descripción de los contenidos, sino que para su aprobación las instituciones universitarias deberán aportar a cada título elementos como: justificación, objetivos, admisión de estudiantes, contenidos, planificación, recursos, resultados previstos y los sistemas específicos de garantía de calidad.

Sistemas de Garantía de Calidad
La autonomía que poseerán las universidades en el diseño del título se combina con un mecanismo de evaluación y acreditación denominado Sistema de Garantía de Calidad, que llevarán a cabo el Consejo de Universidades y la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA).

De este modo, cada vez que las universidades elaboren el plan de estudios de una titulación, lo remitirán para su verificación al Consejo de Universidades, que, en el caso de que existiera alguna deficiencia, lo devolverá a la propia universidad para que realice las modificaciones oportunas.

Posteriormente el Consejo de Universidades remitirá el plan de estudios a ANECA, que se encargará de la evaluación; este proceso será realizado por una Comisión de expertos del ámbito académico y profesional del título correspondiente. Una vez evaluado el plan de estudios, ANECA emitirá un informe de evaluación favorable o desfavorable y lo remitirá nuevamente al Consejo de Universidades que se encargará de la resolución final.

Por otra parte, este sistema garantiza la continuidad de la calidad de los planes de estudios, ya que los títulos inscritos deberán someterse a un procedimiento de evaluación cada 6 años, desde el inicio de su implantación, con el fin de renovar su acreditación.

Denominación de las titulaciones

  • Grado: al finalizar los estudios de Grado, el estudiante obtendrá el título de Graduado cuya denominación será Graduado en T (nombre del título) por la Universidad U (nombre de la Universidad que expide el título).
  • Master: la denominación de los títulos de Máster será Máster Universitario en T (nombre del título) por la Universidad U (nombre de la Universidad).
  • Doctorado: los estudiantes que cursen los programas de doctorado obtendrán la titulación de Doctor por la Universidad U (Universidad que expide el título). Además podrán incluir la mención “Doctor Europeo” siempre que cumpla distintos requisitos.

2 comentarios

Archivado bajo Reforma educativa, Universidad