La manipulación mediática

Como es lógico pensar, los medios de comunicación informan a la sociedad de lo que ocurre, tanto a nivel nacional como a nivel internaiconal, y , al menos supuestamente, de una forma objetiva y lo más realista posible. Pero, para colmo de la lógica, una vez más podemos ver que el sentido común es el menos común de los sentidos.

Los mass-media han demostrado ser una herramienta muy útil a lo largo de la historia como forma de manipulación social, pagados a condición de que digan esto y eviten aquello, y lo que digan que por supuesto quede tergiversado para dar a entender una idea concreta indirectamente.

“Una mentira repetida un millón de veces, acaba siendo una verdad”, este era el famoso lema del ministro de propaganda de Adolf Hitler, Joseph Goebbels. Puede parecer desfasado poner a este elemento como ejemplo de lo que quiero dar a entender con esta redacción, pero me temo que es precisamente al contrario.

De hecho, Goebbels elaboró un programa con los puntos clave que debía cumplir la propaganda nazi, puntos estratégicos que se pueden extrapolar al funcionamiento de los medios de comunicación actuales. Y así ocurre. Si un canal televisivo, o de radio, o cualquier otro, sigue estrictamente esas claves sobre un acontecimiento específico, tiene todas las probabilidades de convencer a la mayor parte de la población, subordinándola al pensamiento que se quiere transmitir.

Pero para entender mejor esto, sería aconsejable saber de qué hablan esos puntos indicados por Goebbels, y comprender así que los mass-media actuales los siguen estrictamente. Son once puntos,basados en:

1. Principio de simplificación del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

2. Principio del método del contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han deconstituirse en suma individualizada.

3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5. Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

6. Principio de la orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8. Principio de verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.

Estos son todos los puntos de Goebbels, y los puntos en los que se basan los medios de comunicación oficiales. Por ello, pienso que el mejor modo de romper con este esquema impuesto, es el de los medios alternativos, donde la gente tiene una participación directa y se informa objetivamente de lo que ocurre en la calle, sin ningún tipo de interés económico.

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