Uno de cada cuatro ancianos de Madrid viven solos, sin apoyo familiar ni público

Los mayores de la región están solos y desamparados. De las 870.077 personas de más de 65 años que viven en Madrid, casi una de cada cuatro (187.000) vive sola, no tiene familia ni amigos y no percibe ninguna ayuda social, según un informe presentado el lunes, Día del Mayor, por UGT.

Los que pueden valerse por sí mismos viven sin calidad de vida: ni ascensor ni calefacción.

Lejos de disminuir, esta tendencia va en aumento y cada vez hay más ancianos que sólo se tienen a sí mismos para pasar su vejez. En un año han crecido un 3,2% al pasar de 181.000 personas solas en 2005 a los 187.000 de 2006.

La soledad es uno de sus mayores problemas, pero no es el único. Centros de día, pisos tutelados y residencias públicas sólo atienden al 3% de los mayores. E incluso los que pueden valerse por sí mismos viven sin calidad de vida. Sólo el 18% tiene ascensor y el 23% pasará el invierno sin calefacción. No es de extrañar que muchos prefieran las residencias. En enero de 2006, según UGT y con datos de la Comunidad, había en la región 18.543 ancianos a la espera de una plaza en una residencia pública. La parte positiva de esta demora es que han descendido y son 1.457 menos que en 2005.

Pocas plazas públicas

Es en este aspecto donde UGT se muestra más crítica. “El incremento experimentado en el número de plazas respecto al ejercicio anterior ha sido de 2.480. De ellas, sólo 207 son plazas en residencias propias, de la Comunidad, frente a las 2.273 concertadas o privadas”, explicó Carmen López, secretaria de políticas sociales de UGT.

Las residencias privadas cuestan 2.100 euros al mes. En las concertadas el precio varía en función del grado de subvención. En las públicas se cobra al mayor el 80% de su pensión. La Comunidad se defención diciendo que “es la región que más gasta por mayor (702,29 euros)”. CC OO denuncia que Madrid esté “a la cola a la hora de aplicar la Ley de Dependencia, miles de madrileños no pueden hacer efectivo su derecho”.

En primera persona: Margarita Ducluxe. Pensionista, 83 años.

Es viuda y aunque su situación no es tan dramática como la de otros mayores (tiene relación con sus dos hijos) lleva “fatal la soledad”. Dispone de recursos: “Tengo una paga de 900 euros y una chica que viene dos horas cada día a limpiar” además de “una voluntaria de Solidarios para el Desarrollo que es como una amiga”. Ha echado la solicitud para una residencia de la Comunidad, pero “como hay tortas para entrar, no tengo esperanzas”. Reconoce que la gente de su edad está “muy desamparada”.

(20minutos.es 02 octure 2007)

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